domingo, 14 de febrero de 2010

Bajón

“Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo. Taz vez esto lo quiso el destino”, dice una canción utra cache que en algún momento escuché. Tristemente real. Una trivialidad que uno nota cuando es dolorosa.

Vos, solamente vos sabés que, aunque haga todo el esfuerzo posible es casi imposible sacarte del rincón.

Ahí está señor, sentado en el costado del hueco surrealista del cerebro. Cómodamente sentado, mirando, exigiendo, reservado, doloroso, nunca esperando, siempre sabiendo.

“And sometimes I get nervous,
when I see an open door”, contaban The Killers en uno de sus temas. Yo, lo cantaba semi bajón con un pedazo de pizza fría en la mano.

¿Qué será un bajón por definición? Por ahí, todo lo dicho anteriormente, junto y mezclado. También, podría significar una luz dicroica de cocina mezclada con la natural que se cuela por el ventanal. La plantas dejan de ser azul oscuro, ya son verde casi claro.

Un gato durmiendo en una silla, una milanesa fría esperando en la heladera, una botella de agua. La habitación vacía. Las series viejas y repetidas en E! o en Warner Channel. El olor a pan de la confitería de la vuelta. La frialdad de la sábana. La chicharra y los pájaros de la primera mañana. La terrible y triste ausencia. Los tacos en la mano y el desmaquillante.

El final de una noche de fernet puede ser trágica en plena soledad o a medias. El desenlace siempre es el mismo: me meto en la cama; miro la tele, tuerzo la cabeza y veo de costado; recuerdo y sigo recordando; me duele el pecho; me lamento; duermo.

Siempre mañana es mejor. Siempre hay evolución.

1 comentarios:

ced dijo...

El bajón es una implosión.
Nos reconstruimos, obvio. Pero nunca seremos los mismos que antes.

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