domingo, 14 de marzo de 2010

Señor

Buenas noche señor desconocido. Señor, desconozco su nombre, pero es que no importa. Es que no es usted, es lo que representa. Pero es usted al fin. Y por algo fue usted y no otro.

Las circunstancias no son las mejores. Me pregunto cuándo lo son, cuándo lo fueron. Nunca es el momento preciso, siempre hay tintas nimias en el tintero. Siempre hay alguien de quien hacerse cargo aunque ese alguien no se entere. Siempre hay pasado.

Señor desconocido, ¿usted sabe qué le pasa, qué le pasó, por qué está así? El señor lo sabe, no lo dice, lo sugiere, lo sabe a la perfección. Bebe, fuma, mira.

El señor sabe todo. Yo observo, no aparento. Sólo se que el desconocido despertó tranquilidad y confianza.

Sucede que el señor generó que creyera que no existen los "para toda la vida". La recuperación de autoestima, del despecho a foja cero, es posible. Es un gatillo de dignidad.

Señor, si no es usted es otro señor. Lo más importante es que existe un señor al fin.

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