lunes, 22 de junio de 2009

Anecdotario

Rumi, 5 am de un sábado de años bastante pasados.

Flaco: Hola, que linda que sos.
Vero: Gracias (continúan danzando).
Flaco: Mi nombre es Jimmy, como Jimmy Neutrón.
Vero: En serio?
Flaco: Si (pensando realmente que con más de 25 años ese chiste continuaba siendo gracioso)¿Vos cómo te llamás?
Vero: Me llamo Verónica, como la manteca.

(Solo bastaron 5 seg para que el aparato se retirara a levantarse cabezas más huecas que se rieran de su apodo)

domingo, 21 de junio de 2009

Errabundeo: Aunque todo amor sea vivido como único y el sujeto rechace la idea de repetirlo más tarde en otra parte, sorprende a veces en él una suerte de difusión del deseo amoroso.
Comprende entonces que está condenado a errar hasta la muerte de amor en amor.

Roland Barthes
"Fragmentos de un discurso amoroso"

I´m only sleeping

Domingo. Son las 18.36 y me acabo de levantar de una siesta pensando que ya eran horas de la madrugada. Hace frío y llovizna en la ciudad de Buenos Aires. Tengo a mano una tonelada de películas de variados tópicos. Me da un espantoso pánico ver alguna y caer en la cuenta de que estoy sola con mis recuerdos, y la única posible cucharita que tengo a disposición la debo improvisar con enorme almohadón mullido. Ahora entiendo por que las estadísticas de suicidio son más elevadas en días como hoy. Eso me hace reflexionar y escribir esto.

He visto infinidad de veces a mis amigas revolcarse en sus propios recuerdos depresivos, ante un desengaño amoroso. Sufrimos con todo el cuerpo, con todos los pelos y uñas, que quedan destrozadas por los nervios ¿Será que las mujeres nos duele más o ellos lo disimulan muy bien?
“Siento que me voy a morir”; “tengo un dolor enorme en el pecho”; “no tengo fuerzas para nada”. Frases que he escuchado decir de muchas de mis barraganas, que increíblemente tristes, tenían la convicción de que un paro cardio respiratorio amoroso podría vencer de una vez por todas la máxima impartida: nadie se muere de amor.

Se siente una antesala de la muerte, que no es tal, pero debe ser lo más parecida que exista. El cuerpo ya no nos pertenece, flotamos en el éter y nuestra cabeza es una máquina imparable de pensar cosas que siempre tienen las mismas conclusiones. El estómago se transforma en un manojo de nudos náuticos.

Caminamos por la casa con pantuflas hechas mierda, arrastrando los pies cual ancianas, solo para darnos cuenta de que no tiene sentido estar paradas. En ese instante el “me voy a morir" tiene todo el sentido del mundo.

Una de las frases tan fielmente repetidas por todas nunca me pareció tan descabellada: “no se me va a pasar jamás, no me voy a olvidar nunca”. Es una posibilidad real, nada irrisoria ¿Y si realmente esa alma en pena está destinada a la resignación de estar con alguien especial, pero no espectacular como el hijo de puta que nos dejó? ¿Cómo se hace para continuar? ¿Acaso hay que llamarlo y comentarle la situación y que se haga cargo del paquete? No tengo conclusión posible de esta situación tan temida.

Creo que los maravillosos caminos de la vida se desvían por algo. Deberíamos sacar en limpio al menos un pensamiento, luego de tanto sufrimiento. Y esperar a que la vida nos sorprenda con algo mejor.

En esos momentos en lo que todo es negro, las amigas son los seres más incondicionales del planeta. Entienden el sufrimiento y lo comparten. Se calzan el casco y la bancan en la trinchera hasta que pasa el bombardeo y hasta te soportan el vómito en un inmundo baño de boliche, después de un pedo magistral que te pusiste por no comer bien hace una semana. Te escuchan las 32 horas que hablas de lo mismo y reflexionan con vos todas las posibilidades de la situación.

Conclusión: cuándo el inevitable advenimiento del desencanto amoroso aparece, se ganan lazos increíbles con aquellas personas, que por nuestros intentos por recuperar lo perdido, no supimos valorar. Es justo ahí, en el momento de mayor mierda, cuando los lazos se afianzan. Y también, es el momento exacto en el que un mensaje de texto del sorete te llega y sos medio feliz de nuevo.

Mejor dejo de escribir boludeces y me voy a ver No toca botón que levanta el ánimo de cualquiera. Adianchiiiiiiiiii.

viernes, 19 de junio de 2009

Tocale el culo a la RAE



Hace poco menos de una semana comencé a escribir este blog. Como toda buena ególatra se lo pasé a mis amigas y conocidos con la esperanza de que completos desconocidos lo lean, cosa que todavía creo que no ha ocurrido.

Una lectora, conocida por supuesto, opinó lo siguiente: “Está bueno. Pero hay muchas puteadas”. Ok, lo acepté porque soy una incurable guarra boca sucia, característica que solo controlo delante de algunos mayores y cuándo no estoy enojada.

Pero esta crítica me hizo reflexionar acerca de este tema profundamente pelotudo y como casi siempre saqué una conclusión amarilla digna de Chiche Gelblung: las puteadas y las faltas de ortografías reavivan a los textos.

No es cuestión de andar escribiendo como un burro hijo de puta, pero tampoco es auténtico sentarse delante de un papel en blanco y tenerle pánico, a no ser, por menos, algo parecido a Gabo.

Conozco cardúmenes de personas que tienen ideas maravillosas. Les digo que las escriban. Cuándo lo intentan se desaniman ¿Por qué? Creo que es el inmenso pánico a hacerlo mal, a no cumplir con las expectativas literarias. No se permiten ser auténticos porque quieren imitar a autores que tienen más de 40 años de estudio de letras.

No hay mucho que respetar, señores. Nosotros no hablamos como los personajes de "La Guerra y la Paz", ningún hombre contemporáneo cita los versos del Romeo de Shakespeare y eso sucede simplemente porque pensaríamos que el muchacho está de la boina. Leemos a esos autores sabiendo que son de una época determinada y no sería real imitarlos.

Muchos textos se tornan aburridos, justamente porque les falta ese picante que despierta a los que se van durmiendo en el subte. Ese toque puede ser una puteda o una tremenda falta asquerosa de ortografía. Esta guachada está bien permitida si es cometida a conciencia, con la certeza de que la palabra en cuestión está mal escrita y tiene un claro objetivo. Para ser más precisos hasta se recomienda un pie de página con la explicación de la burrada. Ejemplo:

María juntaba Flores por los campos de su abuelo Tito. Su alma pura, llena de felicidad, podía pasar horas contemplando los parrales y admirando sus preciosas hubas(1).

(1) Burrada para que dejes de cabecear.

Otro ejemplo, que es el yo implemento en mis textos, es el de la puteada. Imagínense un texto de Victor Hugo, allí por el 1800. Un poema cremoso, pipón, llamado "Alborada":

Y brilla la aurora fantástica, incierta
velada en su mano de rico tisú.
¿Por qué, niña hermosa, no se abre tu puerta?
¿Por qué, cuándo el alba las flores despierta durmiendo estás tu,
conchuda?

Si hubiese estado esa palabra soes podría haber ocasionado una Revolución Francesa recargada.

Hoy, la puteada no genera enfrentamientos armados. Sin embargo, le da ritmo a los textos, casi tanto como los verbos. O por lo menos así lo creo yo, o tan solo debo defenderme de la crítica de la maldita lectora.

No viene mal tocarle el culo a la Rehal Acádemia Ezpañola de ves en chuando ¿Por qué he de escribir como algunos textos que no me reflejan? Las puteadas son una parte inamovible de mi ser, siempre que estén correctamente utilizadas en la oración.

Haz la prueba. Escribe un texto con una animalada. Verás la reacción.

Cualquier sabiondo me diría: “Si necesitás de esos recursos es por porque tu texto no se sostiene solo, no es divertido”. En otro momento lo analizaré. Mientras tanto que me la chupen.

(se que la foto no tiene mucho que ver con el texto, pero me causo gracia la onda de este mapamundi)

jueves, 18 de junio de 2009

Psicoanálisis en el baño de mujeres

Hay pocos lugares menos asquerosos que los baños de los boliches. El agua invade los rincones. No es posible apoyarse en nada. Es una fiesta germinal. Sin embargo, cumple uno de los roles más importantes en la vida de las mujeres: es uno de los gabinetes psicológicos por excelencia, luego de la peluquería.

Violeta se lamenta. Llora un mar de lágrimas al compás de “Soy Cordobés”, hitazo del difunto Rodrigo. El “Potro” latiguea su cabeza, que ya está cansada de pensar y fatigada por los Speed con vodka que tomo de los vasos ajenos de dos amigos.

Una silla de plástico negra y masticada en los bordes sirve de diván. Las psicólogas son aquellas borrachas que quieran opinar y decirle a la desdichada las frases más necesarias: “Ya vas a encontrar otro, es un pelotudo, un forro, un gonorréico, sumo pito corto, te vas a arreglar”, y la lista continúa.

“Yo lo se, siempre lo se. Se todo. Lo presiento. Nunca más va volver. La decimoquinta es la vencida”, grita la desgraciada mientras se agarra la cabeza.

Lo cierto es que Violeta no escucha y solo llora. Yo interpreto los sollozos, le cuento a la tribuna femenina la interminable historia en tan solo cinco minutos. Todas toman nota mental y hasta una que está haciendo equilibrio en el inodoro se atreve a acotar.

Hay análisis cortos, otros elaborados, otros silenciosos, otros obvios, muchos resignados. Variadas son las técnicas que dejan a Freud hecho un poroto.

Las mujeres somos así, unas guachas cuando del macho elegido se trata, pero unidas hasta el cansancio cuando vemos en el dolor ajeno un futuro deja vú.

“Qué carajo decís, no sabes, no opines” , Viole le grita indignada a una morocha borracha con jopo de teen angel.

La identificación es instantánea. Las mujeres que entran la ven y ya saben que pasa. Se delinean los ojos, se pintan los labios. Saben que en uno de estos días esa pintura va a estar corrida, en la misma silla de jardín. Mientras tanto se miran al espejo y gesticulan. “Que se mina escandalosa. Yo por ahora yo tengo pibe”, piensan algunas.

Al lado, el baño de hombres, completamente apartado de la demencia femenina, sobre todo de los planes y comentarios. Para ellos la meada es un trámite, justamente para lo que el baño está hecho. Pero las mujeres sabemos darle a TODO particulares significados.

El DJ no se cansa de la música cuartetera. La operación “calma” se hace cada vez más imposible. “No te puede hacer acordar Rodrigo”, dice una cree ser graciosa. “Me importa tres carajos si canta Madonna. Me hace acordar”, dice con una voz aguda y saturada, con toda la Violencia. Yo la miro, como si con eso la calmara.

Después de conclusiones iluminadas, creencias y verdades absolutas y sobre todo resignación llega la calma y con ella las ganas de comer un combo de MacDonald’s. “Que sean menos de las siete porque la caga a trompadas a la empleada del mes”, pienso mientras la ayudo a levantarse.

Logra incorporarse. Se mira. Me miro. Con un pañuelito limpia las lágrimas. Se acomoda el pelo hecho un quilombo. También las calzas. Desconozco sus impredecibles movimientos. Sale del baño y espera que algún conocido le alcance otro trago de Speed con vodka antes de ir a desayunar.

Por suerte, el DJ se copó con la electrónica.

Una clara explicación con consejos incluídos

Mucha verdad junta
(el subtitulado es una mierda)

miércoles, 17 de junio de 2009

Cuando sea grande quiero ser Jem


¿Qué querés ser cuándo seas grande? Médico, veterinario, cocinero, actor, modelo, maestra, policía, bombero, etc. Algún que otro hippie comunista contestó que escritor, pintor o líder sindical.

Nosotras queríamos ser Jem. Si, una golfa de pelo rosa que se tocaba el aro de estrellas y se transformaba en la reina del universo (qué jodida metáfora). Un lomo infernal, uñas esculpidas y boca de Angelina Jolie. Y encima famosa.

No es suficiente leer libros para sacarte la idea de la cabeza. Las ganas internas de ser diva son parte de la raza femenina. Tampoco nos hace menos inteligentes, solo honestas.

Algún que otro estará pensando que somos unas boludas sin cerebro. Enterate: tan solo leer a Hegel y a Mann no te hacen atractivo e intelectual. Tampoco tomar vino de cava, ser un porrero con estuche, ser fanático de los dictadores latinoamericanos ( o decir América Latina), ni escuchar jazz de los 50. Menos que menos vestirte de Palermo aputazado, con pashminas de colores. Relajate.

Nosotras no necesitamos de los cliché del macho cultural. Con la onda es suficiente.

Interpretame, puteame, retrucame, besame, ignorame, prestame muchísima atención, haceme reír y sobre todo quereme.

Si te bancás a la Jem que hay dentro es más que suficiente. Después charlamos de filosofía con un ron con coca en la mano y Orishas de fondo.


(Mensaje para Ceci: Cuándo veas la palabra "Jem", pensá que para vos escribí "La Sirenita")

Situación polilla

Jueves a la noche. En la cocina de Ceci se desarrollará un momento límite. La pelea sin banderas de los bichos voladores con las mujeres, seres completamente inferiores pero asquerosamente superiores. Un tet a tet con el absurdo absoluto.

Sabri: (aterradísima)La puta madre, entró una polilla.
Ceci: (igualmente cagada en las patas)Siempre entran, es por la luz.
Sabri: Apagala.
Vicki: Boluda son de papel, las reventas y se deshacen.
Ceci: (levantada y con un repasador en la mano) Ya tuve dos situaciones polilla hoy.
Sabri: Cuántas se podrán tener en la vida entera.
Ceci: Para mi que veinte situaciones polilla, por vida.
Sabri: Para mi que sí.

Barraganas

Barragana: Mujer legítima, aunque de condición desigual y sin el goce de los derechos civiles.Compañera (persona que se acompaña con otra). Concubina.


Las amigas son un pilar básico en la vida de la mujer. Sirven para aprender que es lo que la vida nos depara. Nos amamos tanto como estamos dispuestas a cagar a alguna por un chongo peludo. Pero solo por un rato. En el fondo, es imposible que mantengamos el rencor, si es que la amistad es verdadera.

En este espacio contaré las historias de mis amigas. Seres realmente misteriosos, divertidos, extrovertidos, exagerados, calentones y a veces, alcohol de por medio, lésbicas.

Este blog es para que también lo lean ustedes muchachos y aprendan a descifrar la mente femenina, que suele ser más copada cuando no están presentes. Nosotras mujeres debemos dejar que ellos nos conozcan, liberar la mente, que nuestro culo nos va a seguir.