Domingo. Son las 18.36 y me acabo de levantar de una siesta pensando que ya eran horas de la madrugada. Hace frío y llovizna en la ciudad de Buenos Aires. Tengo a mano una tonelada de películas de variados tópicos. Me da un espantoso pánico ver alguna y caer en la cuenta de que estoy sola con mis recuerdos, y la única posible cucharita que tengo a disposición la debo improvisar con enorme almohadón mullido. Ahora entiendo por que las estadísticas de suicidio son más elevadas en días como hoy. Eso me hace reflexionar y escribir esto.
He visto infinidad de veces a mis amigas revolcarse en sus propios recuerdos depresivos, ante un desengaño amoroso. Sufrimos con todo el cuerpo, con todos los pelos y uñas, que quedan destrozadas por los nervios ¿Será que las mujeres nos duele más o ellos lo disimulan muy bien?
“Siento que me voy a morir”; “tengo un dolor enorme en el pecho”; “no tengo fuerzas para nada”. Frases que he escuchado decir de muchas de mis barraganas, que increíblemente tristes, tenían la convicción de que un paro cardio respiratorio amoroso podría vencer de una vez por todas la máxima impartida: nadie se muere de amor.
Se siente una antesala de la muerte, que no es tal, pero debe ser lo más parecida que exista. El cuerpo ya no nos pertenece, flotamos en el éter y nuestra cabeza es una máquina imparable de pensar cosas que siempre tienen las mismas conclusiones. El estómago se transforma en un manojo de nudos náuticos.
Caminamos por la casa con pantuflas hechas mierda, arrastrando los pies cual ancianas, solo para darnos cuenta de que no tiene sentido estar paradas. En ese instante el “me voy a morir" tiene todo el sentido del mundo.
Una de las frases tan fielmente repetidas por todas nunca me pareció tan descabellada: “no se me va a pasar jamás, no me voy a olvidar nunca”. Es una posibilidad real, nada irrisoria ¿Y si realmente esa alma en pena está destinada a la resignación de estar con alguien especial, pero no espectacular como el hijo de puta que nos dejó? ¿Cómo se hace para continuar? ¿Acaso hay que llamarlo y comentarle la situación y que se haga cargo del paquete? No tengo conclusión posible de esta situación tan temida.
Creo que los maravillosos caminos de la vida se desvían por algo. Deberíamos sacar en limpio al menos un pensamiento, luego de tanto sufrimiento. Y esperar a que la vida nos sorprenda con algo mejor.
En esos momentos en lo que todo es negro, las amigas son los seres más incondicionales del planeta. Entienden el sufrimiento y lo comparten. Se calzan el casco y la bancan en la trinchera hasta que pasa el bombardeo y hasta te soportan el vómito en un inmundo baño de boliche, después de un pedo magistral que te pusiste por no comer bien hace una semana. Te escuchan las 32 horas que hablas de lo mismo y reflexionan con vos todas las posibilidades de la situación.
Conclusión: cuándo el inevitable advenimiento del desencanto amoroso aparece, se ganan lazos increíbles con aquellas personas, que por nuestros intentos por recuperar lo perdido, no supimos valorar. Es justo ahí, en el momento de mayor mierda, cuando los lazos se afianzan. Y también, es el momento exacto en el que un mensaje de texto del sorete te llega y sos medio feliz de nuevo.
Mejor dejo de escribir boludeces y me voy a ver No toca botón que levanta el ánimo de cualquiera. Adianchiiiiiiiiii.
Por algo habrá sido
Hace 1 día


2 comentarios:
=)
-VIOLENCE-
no se porq percibo tanta verdad junta en estas lineas.
Sa si !
-VIOLENCE-
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